Ford GRAN TORINO 1972
El Ford Gran Torino fue un coche producido por Ford Motor Company que se convirtió en todo un icono de la década de los 70. Clint Easwood es como ese Gran Torino, un gigante al que aún le quedan muchos motores por calentar...
Al principio pensé que el argumento de esta película estaba ya muy trillado: Walt Kowalski (el propio Eastwood) es un veterano de la guerra de Corea y un trabajador jubilado del sector del automóvil. Su máxima pasión es cuidar de su coche. Inflexible y con una voluntad de hierro, Walt vive en un mundo en perpetua evolución, pero las circunstancias que suceden con sus vecinos inmigrantes, le obligan a enfrentarse a sus antiguos prejuicios...; sin embargo me equivoqué, y es que nunca se debe dudar del Señor Eastwood, nunca...
No leed nada si no la habeis visto.
Nada le asusta a Eastwood en cuanto a dirección se refiere: este año ha probado con el tándem El intercambio y Gran Torino, y como siempre ha conseguido rotundos éxitos. Su madurez y experiencia se reflejan en cada toma y cada plano, su sello es ya inconfundible y eso es lo que hace que Eastwood sea todo un Señor con mayúsculas en la industria del cine.
La película muestra de manera excelente el choque frontal entre culturas, se aprecia la evolución interna de un anquilosado dinosaurio que no es capaz de ver más allá de sus recuerdos y remordimientos, un anciano al que le asusta salir de su propiedad porque en el fondo sabe que encontrará en sus vecinos la comprensión y compañía que anda buscando y que su familia no sabe darle: este es ni más ni menos Walt Kowalski.
El personaje de Walt es como ese pistolero duro y sin escrúpulos digno de westerns tales como La muerte tenía un precio o Por un puñado de dólares, solo que esta vez está viejo, cansado y reside en una barriada donde los pandilleros mafiosos son los que mandan. Eastwood sabe sacar partido a ese personaje como nadie: Walt es como otro William Munny (también retirado y viudo en Sin perdón) que no es capaz de confesar sus pecados a pesar de ser el deseo póstumo de su esposa.
En el camino de Walt se cruza Thao, un joven que es forzado a robar su coche como condición para ingresar en la banda mafiosa a la que pertenece su primo en el barrio. Walt se percata de que Thao solo quiere escapar de ese infierno y buscar una salida, entonces siendo consciente del peligro que corre, lo acoge ejerciendo un rol similar al de un protector. La estrecha relación que se forja entre ambos desembocará en el ineludible sacrificio de Walt por salvar a Thao, como no podía ser de otro modo el pistolero muere acribillado a balazos, dando su vida para salvar a otros y obteniendo una última victoria.
Una de mis escenas favoritas es aquella en la que Walt intenta que Thao se haga un hombre con su amigo peluquero como testigo, es un buen ejemplo del humor irónico al que tanto recurre Eastwood en su cine.
Desconozco si esta será la última vez que le veamos actuar (eso es lo que se dice), pero desde luego sería una buena forma de despedirse de la interpretación (que no de la dirección), porque la cinta posee tal carácter testamentario y elegíaco que podría convertirse en el mejor adiós que puede darnos como actor. Jamás olvidaremos esa escena memorable en la que apunta con su mano a modo de pistola...
Concluyendo, estamos ante una obra emotiva y reflexiva, quizás cargada de estereotipos, pero ¿acaso hay muchos directores que enlacen los tópicos de manera tan sutil como el Señor Eastwood? Ahí dejo la pregunta en el aire...
Consejo: Vedla en VO para poder apreciar los gruñidos que emite Eastwood, ya que se convierten en un pilar básico de la caracterización de su personaje.